Director: Gisaburo Sugii
Guión: Gisaburo Sugii (Según la novela de Guichi Kimura)
Dibujos animados
Japón, 2005, 110min.
A veces es bueno volver a los tiempos infantiles cuando lo que más te gustaba eran las películas de dibujos animados, sin filosofías de fondo, meras aventuras. En muchas de ellas están los fundamentos de la vida, tan básicos que un niño puede entender. Y eso me ha ocurrido con “Stormy night”, he vuelto a la infancia, y allí me he encontrado con el tema de la amistad. Yo entonces, cuando era niño, no entendía de diferencias raciales ni de diferencias sociales, que ahora también descubro en la película, yo solo esperaba el momento de irme a jugar con mis amigos y para mi lo más importante del mundo estaba en “ser amigos”. No hablaba de la amistad, entonces yo no sabía lo que era eso, yo hablaba de amigos y esos si sabía quienes eran. ¡Qué fácil era todo! Una pelota, cuatro carreras, un poco de cháchara y a casa. A lo mejor había complicaciones porque no todos los que tenías por amigos eran del agrado de los mayores, especialmente porque no les gustaba estudiar, pero a ti eso no te importaba, eran amigos y “san se acabó”. Y pongo esta entrada sobre esta película porque en ella juegan un papel importantísimo la naturaleza, el medio ambiente, y sobre todo las relaciones ecológicas intraespecíficas e interespecíficas. La película va de lo que sigue: en una noche tormentosa un lobo y una cabra se refugian en el mismo lugar. La oscuridad no les permite verse y mientras dura la tormenta se hacen amigos. Quedan para verse el día siguiente y entonces descubren su diferencia, pero ya son amigos. Lógicamente la manada de lobos no lo entiende ni lo va a permitir. Y mucho menos el rebaño de cabras que ven al lobo como un peligro. ¡Ya tenemos el problema! Pero la amistad está por encima de todo, y aquí radica lo infantil de la película. Los dibujos son muy buenos, con muchas sombras y claros en los personajes, con mucho detalle en la luz y, sobre todo, con unos fondos muy bien tratados en cuanto a la definición y riqueza de elementos. La música es y suena espectacular, con un sonido envolvente que en las tormentas, las peleas, las corrientes de agua, etc. te transportan a esos lugares. Pero, ¿siempre tiene que haber un pero?, no se os ocurra ponerle la película a un niño porque se pasa de mal…